
Las lluvias torrenciales de la tormenta tropical Agatha, primera de la temporada de huracanes, provocaron nuevos aludes de lodo, desbordamientos de ríos e inundaciones que ayer elevaron a 115 el número de víctimas fatales, a 70 el de desaparecidos y a 140.000 el de evacuados en Guatemala, El Salvador y Honduras.
El paisaje más destrozado, con grupos de hasta 30 casas aplastadas por aludes de lodo y rocas, estaba en Guatemala. Cuándo aún había docenas de aldeas incomunicadas, las autoridades elevaron ayer a 92 los muertos y a 54 los desaparecidos. Aunque evacuaron a 112.000 personas y trasladaron a 30.000 a albergues temporales, consideraban que más de 20.000 personas se encontraban todavía "en peligro".
La ayuda empezaba a llegar tímidamente a los tres países y se anunció que para hacer frente a la emergencia se recurrirá a un préstamo del Banco Mundial.

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